Glucogénesis

Glucogénesis

La ingestión de muchos carbohidratos puede dar lugar a que sea necesario almacenar la glucosa en los tejidos en lugar de procesarla inmediatamente como energía. Esto es debido a que no se pueden producir ilimitadas cantidades de ATP por la simple razón de que las células solo puede tener reservas limitadas de este. Cuando está disponible más glucosa de la que puede ser oxidada inmediatamente, el incremento del ATP intracelular usualmente inhibe el catabolismo de más glucosa, e inicia el proceso de su almacenamiento como glucógeno o grasa. Como en el cuerpo se puede almacenar mucha más grasa que glucógeno, la grasa es usualmente la que se produce en mayor cantidad y constituye la principal reserva corporal de energía, alrededor del 85% del total. (El tema de la síntesis de las grasas se trata en el artículo Lipogénesis y lipolisis.) Glucogénesis Cuando se cancela la glucólisis debido a altos niveles de ATP en los tejidos, las moléculas de glucosa remanentes se combinan en largas cadenas para formar glucógeno, la sustancia animal almacenadora de carbohidratos, digamos que el equivalente al almidón de las plantas. Al proceso de fabricación del glucógeno se le llama glucogénesis. La glucogénesis comienza cuando la glucosa entra a las células y se fosforiliza a glucosa-6-fosfato por la enzima hexoquinasa, para entonces convertirse en su isómero glucosa-1-fosfato por la enzima mutasa. Luego, se produce la uridina glucosa difosfato con la ayuda de la enzima pirofosforilaza. Finalmente, el fosfato terminal resulta separado a medida que la enzima glucógeno sintasa va acoplando la glucosa resultante a la cadena de glucógeno en crecimiento. Las células del hígado y de los músculos son las más activas en la síntesis y almacenamiento del glucógeno. La glucogénesis se puede resumir como sigue: Glucosa en sangre ↓ Glucosa-6-fosfato ↓ Glucosa-1-fosfato ↓ Uridina glucosa difosfato ↓ Glucógeno